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CREADORES DE EXPERIENCIAS Historias de T-Comunica

Tres voces de la operación que muestran cómo una llamada puede convertirse en una experiencia, una solución y también en una oportunidad de crecimiento.

Karla Nicole Saboya Avila

Supervisora de Call Center (ex teleoperadora) — T-Comunica | 9 años

Entre la operación y el liderazgo, Karla Saboya conoce de cerca lo que significa ponerle voz a una empresa. Fuera del trabajo, encuentra en el deporte y el baile sus espacios para desconectarse.

Para Karla, ser teleoperadora significa ocupar un lugar clave en la relación entre una empresa y sus clientes. “Es un canal de comunicación fundamental”, explica. Muchas veces, agrega, es el punto de contacto más cercano que tiene una persona con la compañía.

Pero atender no es solamente responder consultas. “Un teleoperador tiene que dejar todos los problemas de su vida personal y salir al show con la mejor actitud”, sostiene. La herramienta principal para lograrlo es la voz: transmitir empatía y lo que ella define como una “sonrisa telefónica”.

Ese contacto cercano es también una de las cosas que más la enorgullece. En su trabajo encuentra la posibilidad de guiar y orientar a pacientes que muchas veces llegan con dudas y necesitan respuestas claras sobre su atención.

La tecnología, lejos de eliminar ese rol, abre para ella una nueva etapa. La inteligencia artificial permite automatizar tareas repetitivas y facilitar el acceso a la información. “Esto nos permite poder evolucionar en tareas con mayor complejidad”, explica, y así brindar una ayuda todavía más especializada.

Su mensaje para quienes forman parte de la industria parte de esa responsabilidad: seguir comunicando y creando mejores experiencias. Y para quienes están pensando en sumarse, recuerda que existe un talento particular detrás de cada interacción: “crear a través de un teléfono las mejores experiencias al cliente y de manera responsable”.

Diana Deza Leon

Teleoperadora — T-Comunica | 7 años

Siete años de experiencia le han enseñado a Diana Deza que, en una conversación telefónica, la voz puede marcar la diferencia. Cuando termina la jornada, sus espacios favoritos son el gym, las películas y las caminatas.

Diana define su trabajo como un reto. El desafío está en generar empatía con el cliente o paciente cuando el único nexo disponible es la voz. El tono, entonces, se vuelve una herramienta de trabajo tan importante como la información que se brinda.

“Una buena gestión y empatía ayudan a solucionar el problema”, resume. Para ella, ahí está buena parte del valor de quienes trabajan en atención: escuchar, comprender lo que necesita la persona y ayudarla a encontrar una respuesta.

Lo que más la enorgullece es precisamente esa posibilidad de ayudar y guiar a los pacientes frente a sus dudas o problemas, procurando hacerlo en un breve tiempo.

La tecnología también está modificando la forma de trabajar. Diana destaca especialmente una oportunidad que se consolidó con la pandemia: la posibilidad de trabajar de manera remota o desde largas distancias, abriendo nuevas alternativas para la industria.

Su mensaje tiene una idea central: la empatía. Un buen tono de voz y la llamada “sonrisa telefónica” pueden contribuir a aliviar el malestar de quien está del otro lado.

Violeta Rosmer Baca Gomez

Teleoperadora — T-Comunica | 9 años

Con nueve años en la industria y formación como técnica en Computación e Informática, Violeta Baca combina experiencia operativa y una mirada puesta en la adaptación. En su tiempo libre, le gusta leer, bailar y viajar.

Para Violeta, el trabajo va mucho más allá de atender llamadas. “Somos el contacto entre el cliente y la empresa”, afirma, y de la forma en que se desarrolla esa interacción depende también cómo el cliente percibe la marca.

Escuchar atentamente, comprender incluso aquello que el cliente no logra expresar, orientar y ofrecer respuestas claras son parte de ese rol. Pero hay algo más: un buen teleoperador puede transformar una mala experiencia en una llamada satisfactoria y fortalecer así la relación con la empresa.

Esa posibilidad de ayudar es también una de las razones por las que se siente orgullosa de trabajar en el sector. Destaca el aprendizaje constante, la capacidad de adaptarse a los cambios y el apoyo entre compañeros, supervisores y las áreas administrativas.

Frente a la inteligencia artificial, Violeta encuentra una oportunidad más que una amenaza. La tecnología puede resolver consultas repetitivas y entregar información en tiempo real, mientras las personas pueden concentrarse en casos más complejos. También abre la posibilidad de desarrollar nuevas competencias digitales y optimizar procesos.

Su mensaje para quienes ya forman parte de la industria es no perder “la curiosidad y las ganas de sorprender”. Y para quienes están pensando en sumarse, una invitación concreta: “¡Anímense!”. Ve en esta industria una oportunidad para desarrollar creatividad, estrategia, emoción y adaptación.

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