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CREADORES DE EXPERIENCIAS Historias de teleoperadores de Konecta

Cinco miradas desde la operación sobre el valor de una llamada, la transformación tecnológica y lo que significa crear experiencias.

Robinson Enrique Chaname

Asesor — Konecta, sede Chiclayo | 7 años | Hobbies: escuchar música y jugar videojuegos

Siete años en la operación le han dado a Robinson Chaname una perspectiva marcada por la experiencia: para él, una buena atención combina solución, confianza y un entorno que también cuide a quienes hacen posible el servicio.

“Nuestro trabajo es uno de los más consistentes en poder conectar al mundo”, señala Robinson. Desde su experiencia, el valor del teleoperador está en brindar soluciones y transmitir confianza para que las personas tengan una buena experiencia.

También pone el foco en el equipo. Destaca el apoyo entre compañeros y el clima laboral, tanto en entornos virtuales como presenciales, y valora las oportunidades y beneficios que encuentra en la industria.

La tecnología, dice, suma herramientas que permiten mejorar la atención y, al mismo tiempo, desarrollar nuevas habilidades. En ese escenario, su apuesta es seguir presente en la operación, contribuir a un buen clima laboral y generar mejores oportunidades para todos.

Fuera del trabajo, Robinson encuentra su espacio en la música y los videojuegos.

Mary Carmen Cordova Rodríguez

Asesora — Konecta, sede Lima | 5 meses | Hobby: realizar videos para TikTok y lives

Con cinco meses como asesora, Mary Carmen Córdova tiene una mirada especialmente clara sobre lo que ocurre detrás de cada llamada: no hay solamente un caso, sino una persona que necesita sentirse escuchada y acompañada.

“Ser teleoperador significa ser la voz de una empresa cuando más importa”, dice. Para Mary Carmen, el trabajo consiste en ser el puente entre la persona y la empresa, y asumir que una buena experiencia no siempre es decir lo que el cliente quiere escuchar, sino explicar con empatía y encontrar la mejor solución posible.

Lo que más valora de la industria son las capacidades que muchas veces no aparecen en un currículum: paciencia, resiliencia, empatía y la capacidad de levantarse después de un día difícil para volver a dar lo mejor al siguiente.

También tiene una mirada particular sobre la inteligencia artificial. No la ve como un rival, sino como una herramienta que permite automatizar tareas repetitivas y dedicar más tiempo a interpretar, asesorar y resolver. “La tecnología nos obliga a evolucionar”, sostiene.

Su mensaje para quienes ya están en la industria es no subestimar el impacto de una llamada. Para quienes están pensando en ingresar, propone mirar más allá del puesto: “No vengan solamente buscando un trabajo; vengan buscando una oportunidad para descubrir de qué son capaces”.

Su propio espacio creativo está fuera de la operación: disfruta realizar videos para TikTok y hacer lives.

Ronald Castro Huancas

Asesor — Konecta, sede Chiclayo | 2 meses | Hobby: hacer deporte

Con apenas dos meses en la operación, Ronald Castro ya tiene claro qué significa estar al otro lado de una llamada: escuchar, resolver y transformar un momento difícil en confianza.

Para Ronald, el teleoperador es mucho más que la voz de una empresa. “Es el corazón de la conexión humana”, afirma. En cada llamada hay una oportunidad de convertir una frustración en confianza y de hacer que el cliente se sienta escuchado y valorado.

Esa mirada también explica el orgullo que siente por la industria. Destaca la resiliencia y la empatía de quienes la integran y el impacto que generan miles de personas que, a través de su voz, sostienen experiencias para grandes marcas y abren oportunidades de empleo.

Sobre la inteligencia artificial, Ronald ve una transformación concreta: “Antes éramos solo voz, ahora somos estrategas”. Para él, la tecnología permite dejar atrás parte de las tareas repetitivas y abre espacio para un rol más consultivo, rápido y humano.

Su mensaje para quienes ya trabajan en la industria es directo: “Su trabajo sí importa, cada llamada deja huella”. Y para quienes están pensando en sumarse, la define como una escuela de vida para aprender, crecer y conectar con personas.

Alicia Tarazona Quispe

Asesora — Konecta, sede Lima | 12 años | Hobbies: escuchar música y bailar

Después de 12 años como asesora, Alicia Tarazona conoce de cerca lo que implica sostener una conversación difícil y convertirla en una experiencia positiva. La empatía, dice, sigue siendo el principal diferencial.

Alicia define al teleoperador como “la voz humana y el corazón de las empresas”. Escuchar y resolver problemas en tiempo real requiere empatía, pero también resiliencia y paciencia para enfrentar situaciones diferentes todos los días.

Eso es precisamente lo que más la enorgullece de la industria: las personas que están detrás de cada atención y que, aun frente a situaciones complejas, mantienen la vocación de ayudar.

Para ella, la inteligencia artificial puede hacerse cargo de tareas repetitivas y de la búsqueda automática de información. El espacio que queda permite concentrarse en aquello que requiere más criterio: conectar emocionalmente con el cliente y resolver casos complejos.

A quienes ya forman parte de la industria les agradece su dedicación diaria. Y a quienes están pensando en ingresar les deja una invitación: “Háganlo”. Considera que el call center puede ser una escuela profesional para desarrollar habilidades de comunicación y empatía que sirven para toda la vida.

En su tiempo libre, Alicia disfruta escuchar música y bailar.

Rodrigo Leon Salazar

Asesor — Konecta, sede Lima | 6 meses | Hobbies: escuchar música y ver películas

Rodrigo León lleva seis meses como asesor y resume el desafío del rol en algo esencial: hablar con personas, transmitir confianza y ayudarlas. Para él, la tecnología puede acelerar el proceso, pero la empatía sigue siendo central.

Su mirada sobre el trabajo parte del contacto humano. Atender solicitudes, escuchar y acompañar requiere generar confianza y saber que detrás de cada interacción existe un equipo dedicado a brindar una experiencia cercana.

Rodrigo destaca justamente ese esfuerzo: una atención más personalizada, capaz de combinar escucha y empatía. “Hay un gran grupo humano dedicado a satisfacer”, sostiene.

Frente a la transformación tecnológica, ve en la inteligencia artificial una herramienta para agilizar la atención y analizar información. Eso permite que el equipo pueda concentrarse más en el criterio humano y ofrecer respuestas personalizadas con mayor rapidez.

Su aprendizaje, a apenas seis meses de haber comenzado, también es una invitación: cada interacción puede dejar algo. “Podemos aprender algo nuevo con cada interacción con clientes y dejar huella”.

Cuando no está trabajando, Rodrigo disfruta de escuchar música y ver películas.

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